Cómo mantener correctamente los aparatos de iluminación
22118
post-template-default,single,single-post,postid-22118,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,select-theme-ver-3.8.1,wpb-js-composer js-comp-ver-5.1.1,vc_responsive
 

Cómo mantener correctamente los aparatos de iluminación

Cómo mantener correctamente los aparatos de iluminación

Para que un aparato de iluminación ya sea una pantalla, un plafón, una lámpara, etc., se mantenga como el primer día durante largo tiempo es muy importante su mantenimiento. A veces, los tenemos descuidados y sólo caemos en la cuenta cuando se funde una bombilla, o bien observamos que la luz no es la misma que cuando lo instalamos por primera vez. Generalmente es porque el lugar donde se suelen situar los aparatos de iluminación, como es el techo, rincones, etc., no reparamos en la suciedad y el polvo que se puede llegar a acumular. Esto se puede evitar con un mínimo de mantenimiento: lo ideal es un repaso una o dos veces al mes.

Lo más importante para una buena limpieza es asegurarse que el aparato está desconectado y así podremos trabajar libremente.
En el caso de pantallas de pergamino o papel es muy importante que no se mojen, puesto que son muy vulnerables a la humedad. Como en cualquier otro componente de iluminación, lo que más va a favorecer la limpieza es aspirar todo el polvo externo que posea, cuanto más se aspire mejor quedará. Si se aprecia alguna mancha de suciedad podemos intentar eliminarlo con goma de borrar blanda, preferiblemente blanca, y muy importante que esté limpia.

Si la mancha persiste podemos usar una esponja húmeda con jabón neutro, pero ha de estar muy bien escurrida, puesto que no se puede mojar mucho. Después tenemos que asegurarnos de que esté bien seca antes de volver a colocarla.

Si se trata de una pantalla de tela, de nuevo, antes que nada, aspirar muy bien para que no quede nada de polvo incrustado que pueda perjudicar la pantalla y mancharla más cuando se esté limpiando. Si las manchas persisten, se pueden eliminar con un trapo limpio mojado en un poquito de amoniaco rebajado con agua y frotar muy bien con un trapo, esponja o cepillo suave, con cuidado pero con energía.

 

Referente a las lámparas de cristal, resulta un cambio espectacular cuando están recién limpias. Para ello podemos utilizar un pulverizador con amoniaco rebajado con agua tibia y, si observamos que el cristal o las lágrimas tienen grasa o suciedad acumulada, podemos añadir a la mezcla una gotitas de jabón neutro o de lavavajillas. Si no podemos secar manualmente, lo dejamos al aire, eso sí, cubriendo el suelo porque goteará.

Para los aparatos de metal, es mejor sólo usar un trapo limpio y seco y mantener sin polvo.

Sin comentarios

Comentar un post